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Hasta hace algún tiempo, la única opción para protegernos eran los filtros o fotoprotectores solares tópicos, que la mayoría de las veces olvidábamos aplicarlos o se evitaban por la sensación semigrasa que dejaban en la piel.
Sin embargo, esto ha cambiado radicalmente gracias a la invención de las cápsulas fotoprotectoras. Una opción que protege la piel desde el interior, es decir un filtro solar tomado que ofrece los mismos beneficio de un protector de sol tópico.
El origen de los fotoprotectores.
Gracias al descubrimiento de las propiedades del Polypodium Leucotomos, un helecho nativo de Centroamérica, que se ha utilizado desde hace más de cinco siglos como infusión y también aplicado en compresas para calmar dolores e inflamación, es que se iniciaron las investigaciones para crear los protectores tomados.
Esta planta contiene propiedades antioxidantes y fotoprotectoras para la piel, incluido el cuero cabelludo. La función de protección solar se da desde el interior de las células, de modo que no sólo protege la superficie de la piel, sino a todo el organismo de las radicaciones solares.

¿Dónde lo encuentro y cómo lo tomo?
Lo idóneo sería tomarlo por lo menos una semana antes de que planees exponerte directamente al sol y evitar enrojecimiento, deshidratación y molestias generales.
Una toma diaria de estos productos garantiza actuar contra los efectos dañinos del sol durante todas las actividades cotidianas que se realizan al aire libre y en las que resulta inevitable exponer nuestra piel.
Para exposiciones y baños de sol prolongados, los expertos aconsejan combinar la vía oral con productos tópicos con filtro solar.
Actualmente, en el mercado existen varios fotoprotectores solares, aunque aún no están de venta en los supermercados, puedes encontrarlos en farmacias especializadas en el cuidado de la piel.